Volar tanto en parapente como en paramotor supone elevarse sobre lo cotidiano. Al despegar los pies del suelo se empieza a experimentar una sensación de libertad dificil de explicar para quien no lo haya probado.

Tanto en parapente, con sólo el susurro del viento acariciando tus oídos, como en paramotor con el poder de dirigirte en cualquier dirección , la sorpresa inicial del que lo prueba por primera vez se torna, de inmediato, en paz y curiosidad por la nueva perspectiva que se abre ante sus ojos.

Dos modalidades que, con sus diferencias, te acercarán igualmente al dominio de las aves. Y tú, ¿con cuál quieres empezar?